
La flor no nace para ser hermosa... Nace para ser flor.
Su belleza requiere que quien la mire tenga la capacidad para descubrirla. Pueden pasar a su lado cientos... miles... Algunos ni siquiera se percatarán de su existencia.
Otros no encontrarán en ella nada singular que la haga resaltar del paisaje que la contiene. habrá quienes pensarán: sólo es una flor mas!
Aún aparecerán quienes le dedicarán un par de miradas atraídos por sus colores y seguirán su camino.
Pero en algún momento aparecerá quien no la considere una flor mas, y tenga todo el tiempo necesario para deleitarse observándola, en cada milímetro descubra nuevas sensaciones al acariciar suavemente sus pétalos, y no siga de largo. Con profundo cuidado y amor cavará en torno de su raíz y poniendo todo su cariño y atención la llevará a su propio jardín donde a cada momento pueda tenerla cerca para quererla, apreciarla, dejarse cautivar por ella... para amarla. Y no le pedirá que cambie su color, su forma, su aroma. Ella nació flor, ella nació así.