M.U.J.E.R.
La M no es de maltratada, sino de manantial de sabiduría, inteligencia, fuerza, voluntad, paciencia, amor y solidaridad.
La U no es de ultrajada sino de úlcera; por todo lo que tiene que aguantar de la sociedad, de los medios de comunicación, de los hombres, de los hijos, y de sí misma…
La J no es de jorobada, sino de jaula. Esta jaula, tiene muchos colores y formas. Una de ellas es la edad; a la mujer se la enjaula en la etapa de la juventud, y una vez fuera de ella ya deja de tener valor. Se olvidan de que el valor de la mujer no está en su juventud o belleza sino en su humanidad (al igual que el hombre). Otra forma de jaula es la de manipular la religión para limitar su libertad, algo que, desgraciadamente, ha ocurrido en todos los siglos, en todas las religiones, y en todos los lugares; a pesar de que los medios de comunicación pretenden dar la impresión de que se trata solamente de una confesión y de unos lugares concretos; la discriminación de la mujer es universal, no tiene ni religión, ni cultura, ni raza, al igual que el terrorismo.
La E no es de estúpida, sino de esperanza. Esperanza en el futuro, y esperanza en el ser humano, y esperanza de que las cosas, aunque muy, muy, muy lentamente, pueden mejorar.
La R no es de retrasada, sino de rompedora, de rebelde, de reconciliadora, de refugiada, de religiosa, de relámpago, de reto…